Fracture model 001

320,00  IVA incl

Escultura en hormigón con iluminación integrada

Escultura en hormigón fracturado manualmente con una integración de tira LED COB cálida en perfil de aluminio. La fractura, practicada sobre el volumen en verde, expone el interior del material y genera una cavidad de geometría irrepetible. La luz emerge desde el interior de la masa, iluminando la textura de la rotura.

Esta pieza se realiza por encargo. La edición está limitada a un máximo de cien unidades numeradas.

 

 

Referencia GCFR001XXX
Material Hormigón, arena, aluminio, LED
Dimensiones 20 × 20 × 7 cm
Peso 5 kg
Iluminación Tira LED COB
Potencia 12W
Voltaje 12V
Temperatura de color ~2400K
Control acoplable Controlador con mando a distancia IR
Edición Limitada a 100 unidades

 

 

El volumen primario: orden absoluto

La pieza parte de una geometría elemental y estable: un prisma ortogonal de hormigón.

Este punto de partida es importante porque establece un estado inicial de orden total, fruto de superficies planas, aristas limpias, masa continua y un lenguaje arquitectónico casi industrial.

No hay gesto escultórico aparente, no hay modelado. El bloque es estructura pura.

El objeto comienza como materia obediente tal y como sucede en en arquitectura brutalista o en piezas estructurales industriales.

El gesto central: la fractura

La intervención no es un corte limpio ni una perforación técnica. Es una ruptura violenta.

La superficie no está diseñada: está arrancada.

Se perciben varias características propias de una fractura real del hormigón:

– microestratos del material expuestos
áridos visibles en algunos puntos
– zonas pulverizadas y zonas desgarradas
– irregularidad radial alrededor del impacto

Esto introduce una segunda lógica material opuesta al orden inicial, donde el orden (prisma, plano, control) se tensiona frente a la violencia (fractura, rugosidad, accidente). La pieza vive exactamente en esa tensión.

No es un bloque roto, sino un bloque que revela su interior mediante una herida.

La aparición de la luz

La luz no está colocada sobre la pieza, la luz existe dentro de la fractura.

Eso cambia completamente la lectura del objeto.

No es iluminación decorativa sino una energía contenida en la masa que se hace visible cuando el material se rompe.

Visualmente sucede algo interesante:

– el hormigón absorbe luz
la fractura la refleja
– el polvo del cemento la difunde

Por eso el resplandor no es limpio. Es incandescente y mineral.

La luz parece salir de la materia, no de un dispositivo.

La geometría interna

Dentro de la fractura aparece una línea vertical perfectamente controlada. Esto genera una contradicción extremadamente potente, donde un exterior caótico, irregular y erosionado abre paso a un elemento interior recto, preciso y claramente técnico. El caos revelando estructura.

La línea de luz funciona como un eje visual que, a modo de núcleo energético, conforma la propia columna vertebral del objeto.

La fractura parece ocurrir para dejarla salir.

Relación entre masa y energía

El hormigón aquí actúa como contenedor de fuerza

La pieza no representa una fractura sino el momento de liberación. Un instante congelado donde, además, la temperatura de la luz es clave. 

Su tonalidad ámbar incandescente acerca la composición hacia una lectura casi geológica, donde un hilo de magma en forma de luz genera una fuente energética que tensiona contra su masa contenedora. 

Composición y dirección

La fractura está situada desplazada hacia el borde del bloque.

Esto es muy importante compositivamente ya que si estuviera centrada sería simétrica, más decorativa.

Al estar desplazada el bloque conserva su peso, a la vez que la pieza adquiere dirección a través de esta tensión lateral.

El objeto no es estático. Parece que la energía está escapando hacia un lado.

Lectura brutalista

Hay una conexión clara con el brutalismo, pero reinterpretado. El brutalismo arquitectónico mostraba el hormigón, la estructura o la construcción.

Aquí ocurre algo distinto: no se muestra cómo se construye, sino cómo se rompe.

Es brutalismo llevado a su extremo conceptual: la arquitectura sometida a violencia.

La placa numerada

La pequeña chapa lateral introduce un detalle muy interesante.

Frente al gesto violento de la fractura aparece un gesto administrativo y racional: número de serie, identificación, registro.

Es casi irónico.

Una pieza que parece haber explotado desde dentro está catalogada, numerada y controlada, introduciendo así una capa fuerte conceptual: violencia única dentro de un sistema de producción limitado.

Serie de 100. Cada fractura es irrepetible.

 

El tiempo máximo de producción es de quince días desde la confirmación del encargo.

Cada unidad de este modelo atraviesa un proceso enteramente manual que comprende el fraguado, el curado, el secado y las diversas intervenciones necesarias — fases que no pueden acortarse sin comprometer el resultado.

Todas las unidades incluyen placa de identificación integrada en la pieza y certificado de autenticidad.

Pieza diseñada para interior. No apta para exposición a la intemperie.

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